Una leyenda con las bocas de incendio de San Francisco

Recupero y amplío este texto que originalmente publiqué en twitter porque ahora ya tenemos un nuevo y reluciente blog y nos gusta que las cosas perduren un poco más que lo que lo hacen en la red del pajarito. Y una historia tan chula como la de las bocas de incendio de San Francisco merecía su espacio personal.

La destrucción de San Francisco no se debió tanto al enorme terremoto como a la cantidad de incendios posteriores que se provocaron. Eso fue debido a la ruptura de las líneas de gas que también llevó la ruptura de las líneas de agua… para pesar de los bomberos.

El 80% de la ciudad fue destruida pero, como siempre ocurre, en época de desastre, también se crean esperanza. Y esta es la historia del Golden Fire Hydrant (sí, boca de incendio es “Fire Hydrant”… otra cosa que aprendí).

El Mission District, también conocido como “The Mission”, es un barrio de San Francisco que se encuentra sobre una gran colina y que goza de un microclima especial que le brinda más sol y calor que al resto, al evitar las nieblas matutinas. Este barrio a pesar de su posición elevada también corría grave peligro cuando el fuego se siguió extendiendo por toda la ciudad. Y es que casi todas las bocas de incendio de la ciudad no funcionaban y los bomberos y sus carros tirados por caballos estaban agotados de correr de un sitio a otro.

Tenéis que saber que los carros de bomberos de entonces eran muy pesados porque llevaban una caldera enorme que tenían que mantener encendida con carbón. Eso generaba presión para que luego, cuando enchufaras la manguera a las bocas de riego, el agua saliera a chorro. Su imagen cuando corrían por la ciudad con esa humareda de humo de la caldera daba más sensación de que eran los bomberos los que extendían el fuego en lugar de los que lo apagaban.

Pues, como os iba diciendo, sin tuberías funcionado, todas bocas de incendio estaban secas…

¿Todas?

¡No! Había una pequeña en esa zona de La Misión que a saber porque razón… ¡tenía agua!.

Así que los bomberos se dirigieron allí. Pero tras muchas horas de agotador enfrentamiento con el fuego, los caballos estaban agotados así que fueron los propios ciudadanos del barrio los que empujaron esos pesados carros colina arriba hasta poder enchufarlos a la boca de incendio para, tras 7 horas de lucha, salvar sus casas del arrasador incendio.

Y desde entonces, en honor a la épica lucha, cada 18 de abril a las 5:12AM (la hora de inicio del terremoto) la boca de incendio recibe una mano de pintura dorada en conmemoración del “milagro”. Bueno, un año se liaron y la pintaron de plata pero lo corrigieron pronto.

Y es por esto que, tras enterarme de la épica historia, a la hora de dibujar el juego, optamos por eliminar la carta de urbanismo de “Asfaltado” que nos parecía algo sosa para añadir las bocas de incendio como un elemento clave en la reconstrucción de la ciudad.

Y ya en el proceso aprendí también que el color de las bocas de incendio en las ciudades no es decorativo. Uno tiende a visualizarlas completamente rojas al estilo neoyorquino y si no me hubiera documentado un poco, así lo había hecho. Pero descubrí que existe un código de color de pintado del “cuerpo” y “gorro” (“bonnet” en inglés) que da indicaciones a los servicios de emergencia sobre la presión del agua, su grado de potabilización, etc…

Que no se diga que uno no aprende cosas chulas con los juegos.

¡Un abrazote!

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