Diario de Diseño 2: Reglas especiales y espaciadas

El origen de Streaming narrado por su autor Víctor Melo

 

Estaba conduciendo de vuelta a casa de aquellas vacaciones y la cabeza me daba vueltas. Las ideas iban y venían sin parar, seguro que otros diseñadores conocen esa sensación, es fantástica. Quizás por toda la experiencia previa jugando, sabía que había dado con la clave, pero necesitaba tiempo y poder probarlo, que es lo más complicado en mi caso. En unos pocos días tenía una larga lista de lo que hoy se denominan cartas de audiencia, pero que yo llamaba cartas de regla especial. Tenían muy buena pinta sobre el papel.

Por suerte, como cada mes de septiembre, mis padres vienen a visitarme durante una o dos semanas para cuidarme a las niñas hasta que empiezan el colegio. Por esas fechas ya tenía listo el juego con las nuevas cartas y cada noche, después de cenar, nos jugábamos un par de partidas. Las primeras pruebas confirmaron mis sospechas, los cambios funcionaban y abrían un nuevo mundo de posibilidades. Poder probar tu juego con una cierta continuidad, cambiando cosas un día y llevándolas a la mesa el siguiente, no tiene precio. Seguro que Perepau sabe de lo que estoy hablando con su amplia familia testeadora. Estoy convencido que sin aquellas dos semanas el juego no estaría hoy a punto de publicarse.

Durante las siguientes semanas pude depurar las cartas de regla especial. Aprovechaba la visita de ciertos incautos a mi casa para proponerles una partida, acompañada de un gin tonic, por supuesto. Y como nadie rechaza un gin tonic en mi casa, todo resulta más fácil. En diciembre llegaron las DAU 2017 en Barcelona. Me escapé una tarde y pude jugarlo cuatro o cinco veces con viejos conocidos del juego y autores publicados; otra vez Chemo (Holmes: Sherlock&Mycroft), Javier García (The Foreign King) y Jose María Bellostas (La Cueva Mágica). Los cambios gustaron, así que ahora tocaba dar un paso adelante, pegarle un tema y hacer un prototipo en condiciones.

Pegar un tema cualquiera era fácil, pero estaba empeñado en encontrar el tema perfecto. Desde museos comprando obras de arte, hasta civilizaciones que buscaban dejar huella en el presente. Ninguno me terminaba de gustar. Un día recordé un tema que me propuso un amigo del curro poco después de aquel primer Encuentro de protos y tip@s; un periódico en el que las cartas representan noticias en una determinada sección. De ahí pasé a un canal de televisión, aunque parece algo del pasado. Y de ahí a una plataforma de streaming. ¿Cómo no se me había ocurrido antes? El tema encajaba con las mecánicas y, lo que es más importante, me permitía diseñar un prototipo resultón, utilizando imágenes reales.


El prototipo de Streaming, nadie diría que no parece un juego publicado

Llegados a este punto había decidido que, esta vez, iba a ir a por todas. Como cualquiera que me conozca sabe, lo de buscar editor es algo que me da una pereza infinita, pero en esta ocasión, sería diferente. Soy de esos que empiezan muchas cosas, pero no terminan ninguna (o casi ninguna). Imprimí 10 copias del juego en una imprenta para poder dárselas a cualquier editor que me lo pidiera. Como cada año en marzo, se celebraba el Protos y Tip0s 2018 del que ya os hablé, cita ineludible para cualquier autor que quiera probar de verdad su juego y enseñárselo a las editoriales.

Protos y Tipos 2018

Durante el encuentro se jugaron muchas partidas, entre otras cosas porque el prototipo llamaba mucho la atención y gustaba a todos (o casi todos) los que lo probaban. Cuatro editoriales mostraron su interés en el juego, incluida por supuesto Looping Games, por la que finalmente me decantaría. Pero tanto o más que el interés de las editoriales me gustaba el interés de los jugadores. Recuerdo especialmente las dos partidas seguidas con Fran Díaz (Polis: Fight for the Hegemony) y compañía, emocionantes hasta la última subasta. Tanto le gustó el juego que tuve que regalarle una copia de las que había traído. También me suplicó y consiguió una copia Paco Gurney de Días de juego, al que nunca podré agradecerle lo mucho que movió el juego desde entonces. Chemo, Eduardo y Roberto también tenían reservada una copia para ellos, pero como la confianza da asco, Roberto Pisonero (Password Express) se quedó sin la suya.

Con el contrato firmado, tocaba dar los últimos toques al juego. Uno de los motivos por los que me decidí por Looping Games es porque estaba seguro que ellos iban a dedicar tiempo al desarrollo final del juego. A mí el juego me gustaba como estaba, pero seguro que ellos podrían darle esa última pincelada que yo creo que todos los juegos necesitan. Y no me equivocaba, pero creo que lo dejo para la tercera y, esta vez sí, última parte de este diario de diseño.

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